Michael Kors reloj

abril 21, 2017

En 2016,, el llevar ropa de deporte cuando el destino no es el gimnasio es tan cool que tiene, incluso, nombre propio. Athleisure, definida en la red como“una tendencia en la que la ropa diseñada para hacer ejercicio en el gimnasio se lleva fuera del mismo para ir a la oficina, de compras o a cualquier otro evento social”. Sus piezas fuertes son los leggings, los joggers, las zapatillas deportivas y las sudaderas, y sus principales propulsoras, las redes sociales, nuestra pasión por las cuentas fit de Instagram, el furor por el running y las modelos; como Kendall Jenner o Gigi Hadid, que no se resisten a combinar jerséis de punto con mallas de gimnasio. Alessandra Ambrosio o Karlie Kloss no se quedan atrás. Y sí, se ha visto a Alexander Wang dando saltos de felicidad con este boom.Gigi Hadid y Kendall Jenner son embajadoras por excelencia delathleisure. Su look más confortable es así, tal cual: mallas, deportivas y bomber (prenda por la que están luchando incansablemente, por cierto).

Una cosa está clara: habituarse a La Rochelle y a la isla de Ré cuesta bastante menos que abandonarlas. Sí, llegar es una liberación; irse, una condena. Pero qué le vamos a hacer, estas cosas pasan, y conviene aceptarlas de antemano. Mentalizarse ahorrará problemas.Un corto paseo por La Rochelle es suficiente para entender que se trata de disfrutar del sur en el oeste de Francia. Aquí caben la luminosidad de algunas ciudades provenzales y una desgastada belleza a la siciliana. Difícilmente se encuentra una ubicación tan protegida y una ciudad tan manejable con cuatro puertos y otras tantas torres medievales. El agua es muy protagonista, da mucho de sí, revela color, espacio y panorámicas que almacenará la memoria como insignias de la buena vida.Tomando como centro el Vieux Port (puerto viejo) y teniendo en cuenta el ADN comerciante de una sociedad que se dedicó durante siglos a la construcción de barcos (y que fue hasta finales del XVIII la puerta de salida de Francia hacia ultramar), resulta evidente el punto cosmopolita que irradian las terrazas. La Rochelle es una ciudad vibrante, de espíritu humanista y sostenible. Desde 1971 idolatra a Michel Crépeau, alcalde que hasta 1999, transformó su ritmo de vida impulsando el uso de la bicicleta y festivales musicales como el Francofolies, que cada julio llena de música los muelles del puerto.

El barrio de Saint Nicolas conserva la esencia de su pasado pesquero en determinadas fachadas, unas de madera, otras de piedra caliza. Hoy son los estudiantes quienes mantienen intacta la joie de vivre. En el 8 de la Rue de Saint Nicolas, se halla el bar La Guignette, de los más antiguos y bellos, rústico y desaliñado como ninguno. Aquí, desde que el mundo es mundo, los estudiantes abusan de guignette (mezcla de vino y zumo) y de pineau des Charentes (una especie de mistela). Lo inauguró un español, Emiliano García. Era una bodega para marineros que evolucionó a taberna y, por suerte, a nada más.

No hay comentarios

Los comentarios están cerrados.