Michael Kors madrid

abril 21, 2017

Antes de despedir esta ciudad, es preciso darse un homenaje. Para ello nada como el restaurante Les 4 sergents; si el civet de gamba roja con mantequilla de langosta y arroz negro no te conmueve.  Y no sufras por el carrito, se puede entrar con él.Para llegar a la isla de Ré basta atravesar un puente de tres kilómetros y pagar un peaje de ocho euros. Ir allí resulta una de las mejores opciones que se pueden tomar en esta vida. Hay que entregarse a ella como el filósofo ateniense se entregaba al discurso demiúrgico. Está llena de placeres. El primero de ellos es la ausencia de publicidad. Es un rincón tan privilegiado y tan bien conservado que no se permiten anuncios de ningún tipo. Un descanso para la vista. Así, en lugar de reclamos de agencias inmobiliarias o coches de última generación, se ven burros vestidos de cintura para abajo. Sí, aquí los burros llevan pantalones.

Alquilar una bicicleta es la segunda mejor opción que se puede hacer en el mismo día. Y alojarse en el hotel Le Senechal, en Ars en Ré, la tercera. A partir de ahí, la expresión ‘lo nunca visto’ cobrará mucho sentido. Goce máximo. La opción de pedalear entre las salinas mientras el atardecer deshilacha el sol es tentadora y necesaria. Cualquier recodo es una invitación a la desconexión y al urban sketcher. Aquí flores de mostaza, ahí sal, allí una garza, a lo lejos un faro. Es un vicio secreto. Quien sueñe con leer junto al mar, a la sombra de una duna salvaje, con el susurro del aire y a la sombra de árboles, solo debe preguntar por la playa de Trousse-Chemise.

Si en una de esas se precisa imperiosamente una dosis de molusco palpitante, uno se detiene en un criadero como L´huitrière de Ré y degusta y aprende sobre las ostras, este complejo marisco que tanta felicidad aporta. A estas alturas ya habrá aflorado el deseo de mudarse. Y tal vez convenga tener en cuenta un dato: el metro cuadro de suelo está a 10.000 euros.De vuelta al pueblo, en el coqueto puerto, siempre está abierto el Café du Commerce, toda una institución en la isla. Irremediablemente elegante, si Jay Gatsby levantara la cabeza, sabríamos donde encontrarle.

No hay comentarios

Los comentarios están cerrados.